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¿Estamos solos en el universo? Una respuesta matemática

Partiendo de que la vida y la inteligencia son posibles, dado que se han producido al menos una vez, ¿cuánto tiempo suele tardar la vida en surgir? y ¿cuánto suele pasar hasta que de esa vida surge una inteligencia?

La aproximación más conocida es la famosa ecuación de Drake. Aunque existen algunas variantes de la misma, plantea que para calcular el número de civilizaciones esperables en nuestra galaxia, tenemos que multiplicar: el ritmo de formación de nuevas estrellas, el porcentaje de estas que tienen planetas, el número de planetas de media que tienen cuando los desarrollan y el porcentaje donde puede surgir vida.

Pero no se puede sacar demasiada información de un único evento. En casos de indecisión podemos recurrir al principio de mediocridad, que, en igualdad de condiciones, la opción más mediocre es la más probable.

El principio de mediocridad funciona relativamente bien en una dirección, cuando conocemos qué es lo más frecuente y nos piden que hagamos una predicción sobre un caso concreto, pero cuando conocemos un caso concreto y nos piden predecir lo más frecuente su poder se reduce mucho.

La vida en nuestro planeta surgió relativamente pronto. Según los cálculos más conservadores hace 3.465 millones de años, y según los más extremos hace 4.100 millones. Cualquiera de esas opciones nos revela tiempos brevísimos, teniendo en cuenta que la Tierra se formó hace 4.500 millones de años.

Hay una estadística diferente a la que nos enseñan en el instituto. Frente a la estadística frecuentista de los libros del colegio, está la estadística bayesiana.

Lo que los análisis de David Kipping arrojaron fue relativamente esperable. Si asumimos que la vida surgió hace 3.465 millones de años, pues sabemos a ciencia cierta que por aquel entonces ya había organismos, las posibilidades de que la vida sea un fenómeno de aparición temprano frente a que no lo sea son de tres a una (realmente 2,8 a 1).

No obstante, si tomamos la cifra más controvertida que apunta a la aparición de la vida hace 4.400 millones de años, las probabilidades cambian y se vuelven casi de nueve contra una a favor de que la vida es un fenómeno que surge rápidamente cuando se dan las condiciones idóneas.

Si nos quedamos con los números de forma superficial, diríamos que ha dado pruebas sobre que la inteligencia suele surgir de forma tardía con unas posibilidades de 3 frente a 2.

La innovación de Kipping fue usar inferencia bayesiana, así como introducir en su análisis el desarrollo de vida inteligente y no solo de vida, lo cual le permitió utilizar herramientas matemáticas diferentes, lo cual parece haber resultado en una respuesta más sólida.

Fuente y más información:

https://www.larazon.es/ciencia/20200614/3qa3tvxqejb2hhtckci7gdyxii.html

https://www.pnas.org/content/117/22/11995

https://vixra.org/abs/1108.0003

https://www.pnas.org/content/early/2011/12/21/1111694108

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