• Logo Biblioteca de la Universidad de Sevilla
  • Páginas

  • Categorías

  • RSS GME RSS

    • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.
  • Archivo de MATBUS

  • Comentarios recientes

    Mando a distancia te… en Nuevo curso, nuevo sitio del…
    AmongNosotros en Se inspira en el juego ‘Among…
    Jorge en Se inspira en el juego ‘Among…
  • Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

    Únete a 133 seguidores más

Descartes y la matematización de la naturaleza

Descartes en 1619 había decidido que la Matemática era necesaria para estudiar con fundamento los fenómenos naturales.

Veinte años antes, Johannes Kepler, el gran astrónomo, según él mismo y como tal, “Sacerdote Matemático de la Obra Divina”, había declarado que “la Geometría era co-eterna al espíritu de Dios”.

Descartes había leído a San Agustín, las Confesiones, que le influyó notablemente, y se dijo que algún día él escribiría las suyas (El Discurso del Método). Consciente de las limitaciones de los seres humanos ante lo desconocido, que se iban revelando más con los telescopios cada vez mejores, la idea de que algo o alguien debería conocer y controlar esa inmensidad se le hacía presente.

Agustín de Hipona había escogido como tal al Dios Cristiano, conocedor infinito de esa infinitud.

El Dios de Descartes es intelectual, racional, con poderes infinitos, más allá de los racionales. No es un Dios amoroso, pero es cómplice.

Además de las disciplinas matemáticas clásicas, existen otras más aplicadas que abordan problemas reales formulándolos matemáticamente para luego aplicar técnicas que permitan obtener soluciones. Una de las más recientes es la Investigación Operativa, que usando una adecuada metodología, con técnicas generales o específicas, investiga la forma más precisa de operar con los recursos disponibles para obtener los mejores resultados al realizar un proyecto.

Su aplicación permite adelantarse, estimar los posibles escenarios y elegir la mejor opción tras el correspondiente análisis riguroso. Es fundamental en la actividad diaria y en la evolución futura de empresas y organizaciones.

Fuente:

https://www.eldia.es/sociedad/2020/01/13/descartes-matematizacion-naturaleza-ii/1040403.html

Más allá de Alan Turing: los matemáticos que combatieron el nazismo

1507887388_277386_1507888217_noticia_normal_recorte1

Durante la Segunda Guerra Mundial muchos matemáticos se integraron en el Ejército Aliado, especialmente en el Reino Unido. El gobierno de Winston Churchill creó grupos de trabajo en centros y laboratorios, dedicados a campos de la ciencia prioritarios para la batalla.

Alan Turing es el más famoso de los matemáticos británicos involucrados en la Segunda Guerra Mundial, pues descifró el código de comunicación secreta de los nazis, sentando las bases del uso de ordenadores para resolver problemas al utilizar una secuencia de pasos lógicos. Su colaboradora Joan Clarke fue una de las pocas mujeres matemáticas que se involucró desde el principio en la guerra.

Más allá de la criptografía, hubo matemáticos dedicados al estudio de material militar. En Kent, Nevill Francis Mott, premio Nobel de Física en 1977, dirigió un grupo en el que estaban Leslie Howarth, dedicado a la mecánica de fluidos, Ian Sneddon y Rodney Hill, especializados en sólidos, y James Hardy Wilkinson, experto en análisis numérico. Allí se estudió el primer misil balístico del mundo (el V-2), construido por los nazis y lanzado por primera vez en 1944.

Después guerra, estos matemáticos regresaron al mundo académico. Rodney Hill comenzó su doctorado en Cambridge en 1946, y lo finalizó dos años después. Publicó dos artículos, uno en 1948 y otro en el 1950, que crean los fundamentos de la llamada teoría de la plasticidad dentro de la termodinámica. Su director de tesis, Egon Orowan, había llegado a Reino Unido en 1937 huyendo de los nazis, y también trabajó al servicio del gobierno inglés durante la guerra. En 1944, sus estudios identificaron la causa de la rotura de los llamados barcos de la libertad (Liberty ships), que eran enviados desde Estados Unidos para abastecer con todo tipo de material a los aliados en Europa.

Otro grupo de investigadores del Reino Unido, bajo la dirección de Patrick Blackett, que sería también Nobel de Física, logró mejoras en el uso de radar aéreo para localizar los submarinos alemanes entre 1942 y 1945. Sus trabajos dieron nacimiento a la investigación operativa, que consiste en el uso de modelos y datos estadísticos para tomar decisiones.

Leer más:

https://elpais.com/elpais/2017/10/13/ciencia/1507887388_277386.html

 

A %d blogueros les gusta esto: